Chacinas de Villanueva

El entorno

Nuestra dehesa

El Valle de los Pedroches, 3.612 km2 de extensión en la provincia de Córdoba constituye el territorio más al norte de Andalucía.

A lo largo de él se extiende la dehesa repleta de encinas centenarias, alcornoques y quejigos, que con sus más de 300.000 hectareas está considerada la mayor dehesa de encinar de Europa.

La encina puede alcanzar los 25 m de altura, aunque en la dehesa no suele superar los 15 o 20 m. Su fruto, la bellota, es el alimento más codiciado por nuestros cerdos ibéricos y el que les aporta las excelentes características de calidad a sus productos.

Los árabes lo denominaron en su día Fhas al-Ballut, valle de las bellotas, haciendo honor así al fruto característico de su vegetación principal. En este escenario campa en libertad nuestro cerdo ibérico alimentándose de las abundantes bellotas y los frescos pastos que le brinda la dehesa.

Los árabes le llamaron  “Fhas al-Ballut”,

Valle de las bellotas

El ecosistema de la dehesa no persistiría sin la actividad ganadera que en él se realiza, destacando la cría y engorde del cerdo ibérico. En este caso coexisten perfectamente la actividad ganadera tradicional con la conservación del entorno natural en el que se lleva a cabo. El respeto del medio ambiente es total.

Cuando llega la época de la montanera se procede al pastoreo de cerdos en campo abierto para consumir los pastos y bellotas de la dehesa durante un tiempo. La encina comienza a florecer en abril o mayo y sus bellotas maduran entre octubre-noviembre. La composición de la bellota se adapta muy bien al cerdo, ya que éste no puede ingerir exceso de celulosa y además dispone de una elevada capacidad para asimilar hidratos de carbono y acumularlos como grasa.

La dehesa desde el punto de vista medioambiental ha sido internacionalmente reconocida.  En noviembre de 2002, las dehesas de Sierra Morena fueron declaradas Reserva de la Biosfera por la UNESCO, pasando a ser una de las mayores superficies protegidas del planeta.

Un paseo fotográfico por nuestra dehesa